sábado, 14 de febrero de 2026

Besos de Cine.

 Los besos que han hecho historia del celuloide desde sus inicios hasta el siglo XXI, y que nos siguen haciendo suspirar desde el otro lado de la pantalla, ya sea sentados en una butaca en la sala de cine o bien en el sofá de casa.


'The Kiss' (W. Heise, 1896)


Las historias hay que empezarlas desde el principio: este es el primer beso de la historia del cine. Se rodó en 1896, apenas meses después de que el cinematógrafo de los hermanos Lumiére fuese presentado al mundo. Sin embargo, aún faltarían algunos años hasta que los besos en la gran pantalla no fuesen motivo de polémicas y censura.

'Alas (Wings)' (W. A. Wellman, 1927)


Si antes hablábamos del primer beso de la historia del cine, ahora hablamos de otro momento importante: el primer beso LGTBIQ+ de la historia del cine. Sucedió en 'Wings', un aclamado filme que también ha pasado a la historia por ser el primero en ganar el Oscar a la Mejor Película en el mismo año en el que se crearon los premios.

‘Lo que el viento se llevó’ (V. Fleming, 1939)



Temprano llegó uno de los besos más intensos de la Historia del cine y con un innegable sabor sureño: el de Rhett Butler y Escarlata O’Hara en el salto al cine de la novela de Margaret Mitchell. Dos personajes apasionados y con la sensibilidad a flor de piel que acompañaron esta primera caricia cinéfila con un diálogo para enmarcar: “Ninguno de esos necios ha sabido besarte así jamás.” ¡A Dios ponemos por testigo!

‘Casablanca’ (M. Curtiz, 1942)


“Siempre nos quedará París”. Y, a los cinéfilos, el amor imposible de Rick y Elsa, unos inolvidables e imperecederos Humphrey Bogart e Ingrid Bergman. Porque, por suerte, de todos los cafés del mundo, ella entró en el suyo… Y volvieron a tocarla.

‘Tener y no tener’ (Howard Hawks,1944)



Apasionado beso entre Lauren Bacall (como Slim) y Humphrey Bogart (como Steve) en el famoso drama de intriga y cine negro ambientado en la Segunda Guerra Mundial.

Un estupendo trabajo cinematográfico basado en la novela homónima de Ernest Hemingway.

‘Encadenados’ (A. Hitchcock, 1946)


Dos minutos y medio de beso, aunque los labios de Devlin y Alicia, los personajes de Cary Grant e Ingrid Bergman, no permanecen juntos más de tres segundos en un carrusel de interrupciones y reenganches. 
Un astuto ardid de Hitchcock para sortear uno de los mandatos del Código Hays, las reglas que marcaban el decoro y la decencia del cine clásico: ningún beso podía durar más. Les salió mal la jugada a los censores: este beso durará siempre en nuestra memoria.

De aquí a la eternidad’ (F. Zinnemann, 1953)



Uno de los besos más ardientes pese a ser también uno de los más mojados: el que se dan el sargento Warden (Burt Lancaster) y la sensual Karen Holmes (Deborah Kerr), la esposa de su capitán, en la playa de un agitado océano.

‘Vacaciones en Roma’ (W. Wyler, 1953)


Otro amor imposible, el del periodista en busca de la exclusiva de su vida y la princesa detrás de la aventura de su ídem. Pocos debuts tan esplendorosos como el de Audrey Hepburn, luminosa, romántica y tierna en un clásico que la emparejó con el Gregory Peck más galán.

‘La Dama y el Vagabundo’ (Clyde Geronimi, 1955)



Sabemos que Disney siempre nos ha dado momentos románticos y muy emotivos pero este beso de La Dama y el Vagabundo, cuando comen la pasta, es una escena súper icónica que todos alguna vez hemos visto

‘Vértigo’ (A. Hitchcock, 1958)



Si Kim Novak no fuera motivo suficiente para marear a un James Stewart perdido entre sus fobias y obsesiones, Alfred Hitchcock le añadió a uno de los besos más (psico)analizados de la Historia del cine un travelling circular que, con la música de Bernard Herrmann, dejó mareado, y con mariposas en el estómago, a todo el público.

‘La Dolce Vita’ (F. Fellini, 1960)



Un nuevo beso pasado por agua, pero esta vez por la de la Fontana di Trevi, el escenario en el que Federico Fellini enmarcó uno de los besos más rompedores (y dulces, claro), del cine: el que se dan Marcello, el paparazzo al que encarna Marcello Mastroianni, y Anita Ekberg, un volcán sueco que entró en erupción de la mano del maestro.

‘Desayuno con diamantes (B. Edwards, 1961)



Más besos de película, y también mojados. Aunque ahora por culpa de una incesante y metafórica lluvia que empapa a Holly Golightly, la socialité neoyorquina que aspira a ser actriz, y Paul, otro aspirante a todo: a escribir, a triunfar y, especialmente, a seducir a la vecinita que sale al patio de luces a tocar la guitarra. Un final feliz como pocos, llevado a hombros, y al son de Henry Mancini, por unos brillantes Audrey Hepburn y George Peppard sin olvidar a Gato, el ídem sin nombre que acaba uniéndolos.

‘Samantha’ (M. Shavelson, 1963)



Con razón el cielo de la cinefilia en la Tierra, el Festival de Cannes claro, eligió esta imagen promocional de ‘Samantha’ como su cartel para la edición de 2013: Paul Newman y Joanne Woodward dándose un beso que iba más allá del cine, el símbolo de un amor que, tras las cámaras, duró 50 años.

Sonrisas y lágrimas’ (Robert Wise,1965)



Ataque de risa: Julie Andrews no podía parar de reír durante la filmación, lo que obligó a repetir la escena aproximadamente 20 veces.

Problemas de iluminación: Originalmente iba a ser una toma perfectamente iluminada. Debido a las continuas risas y retrasos, tuvieron que rodar en contraluz, mostrando solo las siluetas de los actores. Curiosamente, este efecto ocultó que Julie Andrews estaba aguantando la risa en el beso final.

`El caso Thomas Crown´( Norman Jewison,1968)


 Se caracteriza por ser un beso largo y pausado que detiene el ritmo de la película de atracos para enfocarse en la tensión sexual entre ambos.
El beso simboliza el juego del gato y el ratón entre los protagonistas, equilibrando el suspense con el romance estilizado de finales de los años 60.

‘El planeta de los simios’ (F. J. Schaffner, 1968)



“Doctora, me gustaría darle un beso de despedida”, le decía el rol de Charlton Heston a la simia que encarnaba Kim Hunter. 

“De acuerdo”, respondía ella. “Pero es que eres tan feo...” Un beso casto, lleno de buenas intenciones y pese a eso perturbador que anticipaba uno de los finales más legendarios de la historia del cine.

‘Love Story’ (A. Hiller ,1970)



“Amar significa no tener que decir nunca lo siento”. La historia de amor de los personajes de Ali MacGraw y Ryan O’Neal les convirtió en símbolos del romance azucarado pero también en estrellas con un brillo único en taquilla.

‘El Imperio contraataca’ (N. Jewison, 1980)



Ahora sabemos que detrás de ese beso divertido, pícaro, rebelde, que Leia y Han Solo se daban en los pasillos del Halcón Milenario escondía un romance entre la malograda Carrie Fisher y Harrison Ford, como contó la actriz en sus memorias. 

Pero eso da igual: lo que importa es que los personajes nos dejaron el beso más icónico de la saga en este momento, en esta película legendaria.

‘Oficial y caballero’ (T. Hackford ,1982)



¿Quién no se ha imaginado, al escuchar el ‘Up Where We Belong’ de Joe Cocker y Jennifer Warnes, protagonizar, en un lado u otro, la escena más romántica de ‘Oficial y caballero’? Lo mejor, el desparpajo de Debra Winger al ponerse la gorra de  Richard Gere en el cine.

‘Dirty Dancing’ (E. Ardolino, 1987)



“¡No permitiré que nadie te arrincone!” Y así, Johnny, con chupa de cuero y tupé rockero, sacaba a Baby al escenario, y miles de corazones se derretían sin remedio. “El amor es extraño”, cantaban Mickey & Sylvia. Y también imprevisible, ¿no? 

Como la escena del beso del ensayo, cuando Jennifer Grey se acerca de rodillas a Patrick Swayze y se dan uno de esos besos que ha marcado a generaciones: los actores estaban improvisando, calentándose para la escena. Al director le gustó tanto que la incluyó en el film.

‘La Princesa Prometida’ (R. Reiner, 1987)



“Desde la invención del beso, ha habido cinco que han sido calificados como los más apasionados, los más puros. Este los superó a todos. Fin”
Clásico absoluto del cine ochentero, ‘La princesa prometida’ añade a una historia de piratas en busca de venganza, príncipes malvados, gigantes y doncellas bellísimas un romance de cuento, el de Buttercup (una jovencísima Robin Wright) y Westley (Cary Elwes).
 Y aunque todos repitamos aquí y allá la magistral “Mi nombre es Íñigo Montoya...”, lo que anhelamos es que alguien nos responda siempre “Como desees”. Inconcebible dejarla escapar.

‘Ghost’ (A. Zucker, 1990)



Nos topamos de nuevo con Patrick Swayze, icono y héroe (romántico, camorrero, surfero, de lo que sea) de los 80 en su beso más espiritual: el de despedida a una Demi Moore que, después de conseguir lo imposible (¡erotizar una sesión de alfarería!) se convertiría en uno de los símbolos sexuales de los 90.

‘Pretty Woman’ (G. Marshall,1990)



Es cierto, la historia entre Edward Lewis y Vivian Ward tiene su buena ración de claroscuros, pero su brillante final de cuento de hadas los borra todos de un plumazo. 
El beso de Richard Gere y Julia Roberts encaramados en la escalera de incendios es un broche de oro que ya quisieran haber escrito los Hermanos Grimm.

'Lazos ardientes' (Las hermanas Wachowski, 1996)

El neonoir y las femme fatales modernas se expandieron en los años 90 de formas muy estimulantes, como demuestra esta película de Lily y Lana Wachowski protagonizada por Jennifer Tilly y Gina Gershon. Las dos actrices protagonizan este beso revolucionario, sexy, húmedo y sin censuras, en una historia de atracos y ladrones profesionales.

‘Romeo + Julieta’ (B. Luhrmann, 1996)



Y, de repente, ese chaval con madera de actor indie llamado Leo DiCaprio se transformó en Leonardo, el robacorazones teen y rey de las carpetas de instituto de los años 90. La razón, esta versión entre Spanglish, macarra y revolucionada de la tragedia romántica del bardo y su transformación en Romeo.

‘Titanic‘ (J. Cameron, 1997)


James Cameron coronó a Leonardo DiCaprio como rey (romántico, claro) del mundo con la madre de todos los blockbusters: un transatlántico hecho película que, en el momento de zarpar, la industria creía que naufragaría sin remedio pero que acabó llegando a buen puerto y llevándose 11 Oscar. 

'But I'm a cheerleader' (J. Babbit, 1999)



Esta divertida sátira exhibió orgullosa su personalidad más camp a finales de los años 90 para reivindicar los derechos LGTBIQ+. La historia se ambienta en un campamento en el que se intenta 'heterizar' a un grupo de jóvenes queer, pero no hay manera en que puedan reprimir sus instintos naturales. Y así llegamos a este dulce y romántico beso en la cama entre Natasha Lyonne y Clea Duvall.

'Crueles intenciones' (R. Kumble, 1999)



'Las amistades peligrosas' tuvo su versión moderna y atrevida de finales de los 90 en esta película, que se convirtió en un auténtico fenómeno gracias a su joven cuarteto protagonista: Ryan Phillippe, Sarah Michelle Gellar, Reese Witherspoon y Selma Blair. Y en ella encontramos uno de los besos más icónicos de la historia del cine, que es el que protagonizan Gellar y Blair en esta escena.

‘Moulin Rouge!’ (Baz Luhrmann, 2001)



Para la escena, los actores estaban suspendidos con cables de seguridad que fueron eliminados digitalmente en postproducción.
Representa el punto álgido de la conexión emocional entre los protagonistas, rodeados de una atmósfera de lujo y peligro en Montmartre.

'Spider-man’ (S. Raimi, 2002)



Y otro beso bajo la lluvia, pero esta vez con un giro. Literal. Porque el Spiderman de Tobey Maguire consigue un beso de la chica de sus sueños, Mary Jane (una Kirsten Dunst que tuvo que teñirse de rojo para el papel) y demuestra, a golpe de arácnida carantoña, que las cintas de superhéroes también tienen su corazoncito.

'El diario de Noa’ (N. Casavettes, 2004)



Los tiempos cambian, los besos permanecen. Y de la última hornada de clásicos, ninguno tan romántico como el que se dan Ryan Gosling y Rachel McAdams: intenso, empapado (otra vez, y van…) y curioso. 
¿Por qué? Porque los dos actores al principio no se llevaban bien pero, tras el rodaje, se convirtieron en pareja y salieron cuatro años juntos.

'Brokeback Mountain' (A. Lee, 2005)


Los besos prohibidos son los besos más apasionados, como demostraron Heath Ledger y Jake Gyllenhaal en esta preciosa película de Ang Lee. Los dos vaqueros se enamoraron mucho antes mientras cuidaban ganado en la montaña, pero, en su reencuentro en este momento, toda la pasión se desata en un beso para la Historia.

'Harry Potter y las reliquias de la muerte: Parte II' (D. Yates, 2011)


Una de las mejores películas de fantasía de todos los tiempos, la última entrega de la saga Harry Potter nos ofreció, además, uno de los momentos más esperados por los fans: el beso entre Hermione Granger (Emma Watson) y Ron Weasley (Rupert Grint). ¡Y ya era hora! 
Tras años y años de tensión sexual, los dos se funden en un beso en la Cámara Secreta que hizo suspirar a una legión de fans.

'Drive' (N.W. Refn, 2011)


¿Besos a cámara lenta? Sí, por favor. Especialmente si se insertan en escenas tan increíbles como esta de 'Drive' de Nicolas Winding Ref. El protagonista, un conductor increíble envuelto en asuntos criminales (Ryan Gosling), percibe el peligro en un ascensor y decide darle un beso antológico a su vecina y crush Irene (Carey Mulligan) 

'La vida de Adèle' (A. Kechiche, 2013)


Basada en la novela gráfica de Julie Maroh, esta película ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes nos demostró lo íntimo que puede llegar a ser el cine. 

Cada beso y encuentro sexual entre Adèle Exarchopoulos y Léa Seydoux es un auténtico espectáculo de pasión, incluyendo el que marca su precioso primer beso dentro de la historia.

'Moonlight' (B. Jenkins, 2016)



El despertar sexual se ha representado en muchas ocasiones en la gran pantalla, pero pocas con veces con tanta sensibilidad como lo hizo Barry Jenkins en esta oscarizada 'Moonlight'. Seguimos a su protagonista en tres etapas distintas de su trágica vida con una madre drogadicta y una situación de pobreza, y es en la adolescencia cuando llegará el amor y este beso en la playa bajo la luz de la luna.

Feliz día de los enamorad@s  


Recatados, apasionados, bajo la lluvia, boca a abajo... todos los besos tienen ese magnetismo que genera un escalofrío que te recorre el cuerpo. Un momento mágico al que el cine no ha podido resistirse, trasladando a la gran pantalla la química que se genera cuando dos cuerpos conectan a través de un beso.






Fuentes:
Fucsia
Fotogramas
eitb.eus
Youtube
Varios





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