Género especialmente sólido, capaz de producir algunas de las obras más memorables del cine.
Suelen ser historias duras, sin artificios y sostenidas en personajes complejos.
Fuerza bruta-(1947)
Director: Jules Dassin
Reparto: Burt Lancaster, Hume Cronyn, Charles Bickford, Yvonne De Carlo
La anécdota: Dassin sometió al reparto a un rodaje asfixiante, con decorados cerrados, poca luz y días que se alargaban más de la cuenta. Aquella forma de trabajar no solo agotó al equipo, también contribuyó a crear la sensación de encierro que define a la película.
Director: Billy Wilder
Reparto: William Holden, Don Taylor, Otto Preminger, Robert Strauss
La anécdota: Holden no estaba convencido de interpretar a Sefton porque veía al personaje demasiado cínico, pero Wilder insistió en que esa arista era esencial. El resultado: se llevó el Oscar. Mientras tanto, Preminger preparó su papel estudiando a oficiales reales de la Luftwaffe, un trabajo tan preciso que llevó al director a darle más presencia en pantalla.
Director: Gillo Pontecorvo
Reparto: Susan Strasberg, Laurent Terzieff, Emmanuelle Riva, Didi Perego
La anécdota: Su estreno llegó acompañado de un debate intenso: parte de la crítica celebró su ambición y otra cuestionó si era posible retratar un campo de concentración sin caer en una representación inapropiada.
Aquella discusión acabó marcando la recepción internacional de la película y el tono de los siguientes filmes basados en el Holocausto.
Director: Jacques Becker
Reparto: Philippe Leroy, Marc Michel, Michel Constantin, Jean Kéraudy
La anécdota: Keraudy aportó algo más que su papel: había vivido la fuga real de La Santé y ayudó a Becker a reproducir cada paso con precisión.
Gracias a su testimonio, las herramientas y los túneles se recrearon con un detalle casi obsesivo, algo que reforzó el tono realista que caracteriza a la película.
Director: John Frankenheimer
Reparto: Burt Lancaster, Karl Malden, Thelma Ritter, Betty Field
La anécdota: Lancaster rehuyó retratar a Stroud con la violencia que mostraba el personaje real y prefirió centrarse en su lado más reflexivo.
Esa visión también chocó con Karl Malden durante el rodaje, ya que ambos mantenían una relación tensa que acabó reforzando en pantalla el enfrentamiento entre preso y alcaide.
Director: John Sturges
Reparto: Steve McQueen, James Garner, Richard Attenborough, Charles Bronson
La anécdota: McQueen consideraba que su personaje quedaba diluido en un reparto tan amplio y presionó para ajustar su papel, algo que derivó en la célebre secuencia de la moto. Esa persecución nunca ocurrió en la fuga real, pero terminó definiendo su presencia en la película y elevando una escena creada solo para el film.
Director: Sidney Lumet
Reparto: Sean Connery, Harry Andrews, Ian Bannen, Ossie Davis
La anécdota: El rodaje en Almería fue especialmente duro para el reparto, obligado a repetir una y otra vez las subidas y bajadas de la colina bajo un calor extremo que llegó a provocar mareos.
Connery asumió ese desgaste con la idea de alejarse de la sombra de James Bond y demostrar un registro más amplio del que le atribuían.
La leyenda del indomable-(1967)
Director: Stuart Rosenberg
Reparto: Paul Newman, George Kennedy, Strother Martin, Jo Van Fleet
La anécdota: Newman se preparó a fondo para la escena de los 50 huevos y pasó semanas entrenando para soportar varias tomas sin quedarse fuera de juego.
Aunque no llegó a comerlos todos, el esfuerzo le pasó factura y terminó el día con un malestar considerable que el propio equipo recordó durante años.
Director: Franklin J. Schaffner
Reparto: Steve McQueen, Dustin Hoffman, Victor Jory, Don Gordon
La anécdota: McQueen aceptó el papel en parte por la escena del salto desde el acantilado, convencido de que sería uno de esos momentos que quedan grabados en la memoria del público. El rodaje, además, estuvo marcado por localizaciones durísimas en México, con humedad, mosquitos e infecciones que afectaron a buena parte del equipo.
Director: Alan Parker
Reparto: Brad Davis, John Hurt, Bo Hopkins, Irene Miracle
La anécdota: El Oscar que recibió Oliver Stone por el guion marcó un antes y un después en su carrera, y él mismo reconoció que el tono áspero de la película nacía de un periodo personal complicado, en el que arrastraba adicciones y heridas que todavía estaban muy presentes mientras escribía.
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